1. Textos demasiado genéricos que no explican nada concreto
Uno de los errores más frecuentes es utilizar frases que no aportan información útil ni diferenciadora. Expresiones como “somos profesionales”, “ofrecemos un servicio de calidad” o “tenemos mucha experiencia” no explican nada sobre qué haces, cómo trabajas o qué beneficio real obtendrá el cliente. Cuando los textos son tan genéricos, el lector no puede valorarte como una opción sólida y Google tampoco puede posicionar correctamente la página. Un texto debe concretar, detallar y dar razones para que el lector entienda lo que aportas.
Para hacerlo más claro, evita esas frases vacías y sustitúyelas por información tangible como:
- Beneficios específicos de tu servicio.
- Problemas que resuelves y resultados que obtiene el cliente.
- Particularidades de tu proceso de trabajo.
- Aspectos que te diferencian de otras empresas del sector.
Consejo Texrank: si en un texto puedes cambiar el nombre de tu empresa por cualquier otra y sigue funcionando, es que es demasiado genérico y necesita reescribirse.
2. Falta de estructura: bloques densos y difícil lectura escaneada
Cuando un texto está desordenado o presenta párrafos muy largos, el lector se pierde y abandona la página. Internet no se lee como un libro; se lee escaneando. Por eso es esencial organizar la información de forma que facilite la lectura, pero sin generar un exceso de titulares que rompan demasiado el ritmo. Hay que encontrar el equilibrio entre estructura y fluidez.
Una buena organización puede incluir:
- Títulos claros para separar secciones.
- Párrafos amplios, pero bien ordenados por idea.
- Listas puntuales para destacar puntos clave.
- Introducciones de sección que preparen al lector y den contexto.
Cuando estructuras bien, aumenta el tiempo de lectura, el visitante entiende más rápido lo que ofreces y el texto resulta mucho más profesional.
3. Textos demasiado largos… o tan cortos que no aportan nada
Otro error habitual es la descompensación entre cantidad y calidad. Textos excesivamente largos, llenos de información que no interesa al lector, acaban saturando. Y textos demasiado cortos no explican bien el servicio ni aportan los argumentos necesarios para generar confianza. La extensión ideal depende del tipo de página, pero siempre debe haber una intención clara detrás de cada frase.
Para encontrar el equilibrio:
- Las páginas de servicios funcionan mejor con 250–450 palabras.
- Los artículos de blog suelen requerir 600–1.000 palabras bien estructuradas.
- Cada párrafo debe servir para avanzar en la comprensión del servicio.
El objetivo no es escribir mucho, sino dar al lector la información que realmente necesita.
4. Hablar demasiado de la empresa y muy poco del cliente
Muchos textos corporativos se centran únicamente en explicar quién es la empresa, su historia, sus valores o su trayectoria, pero olvidan lo esencial: el cliente. El lector quiere saber si entiendes su problema y si puedes ayudarle de forma clara y eficaz. Cuando todo el discurso gira alrededor de la empresa, el mensaje pierde empatía y capacidad de convencer.
Una redacción orientada al cliente debe:
- Identificar su necesidad real.
- Explicar qué problema resuelves y cómo lo haces.
- Mostrar beneficios concretos.
- Acompañar al lector para que entienda qué obtendrá al trabajar contigo.
Este enfoque no solo conecta mejor, sino que también genera confianza y más conversiones.
Cuando los textos están pensados desde el punto de vista del cliente y estructurados con criterio, dejan de ser genéricos y pasan a trabajar realmente para el negocio. Un servicio profesional de redacción de contenidos web permite aplicar este enfoque de manera coherente a todas las páginas.
5. Explicar el servicio, pero no el proceso
Uno de los motivos que más frena el contacto es la falta de claridad sobre qué pasará después de enviar el formulario. Muchas personas no se atreven a contratar un servicio porque no saben cuál es el primer paso, cómo funciona el proceso o qué esperar en cada fase. Explicar el procedimiento aporta transparencia, genera seguridad y ayuda a convertir más visitas en solicitudes reales.
Por ejemplo, puedes explicar:
- Cuál es el primer contacto y qué información necesitas.
- Cómo preparas un presupuesto o propuesta.
- Qué fases sigue el servicio y qué plazos aproximados manejas.
- Qué tipo de seguimiento puede esperar el cliente.
Añadir este contenido transmite profesionalidad y elimina miedos.
6. Errores de SEO: palabras clave mal utilizadas o ausencia total de optimización
Muchas webs caen en dos extremos: no usan ninguna palabra clave o repiten keywords de forma tan mecánica que el texto pierde naturalidad. Hoy el SEO no va solo de palabras clave, sino de intención y estructura. Un texto puede estar optimizado sin sonar artificial, siempre que se piense primero para el lector y luego para el posicionamiento. En Girona vemos a menudo contenidos que no posicionan simplemente porque no dejan claro de qué trata la página.
Para evitarlo, debes:
- Integrar palabras clave naturales (por ej. errores redacción web, mejorar textos web, copywriter Girona).
- Utilizar títulos y subtítulos coherentes con la búsqueda.
- Añadir metaetiquetas, alt text y enlaces internos.
- Escribir con intención informativa real, no para encajar keywords.
Consejo Texrank: escribe para personas, optimiza para Google.
7. Ausencia de llamadas a la acción (CTAs) claras
Muchas páginas terminan de forma abrupta, sin guiar al lector hacia el siguiente paso. Si no indicas claramente qué debe hacer el visitante, difícilmente lo hará. Los CTAs no deben ser agresivos, pero sí visibles, útiles y coherentes con el contenido. Una buena llamada a la acción convierte lecturas en oportunidades.
Conclusión: una web clara es una web que funciona
Los errores de redacción web pueden parecer pequeños, pero acumulados afectan directamente a la confianza, la percepción y el posicionamiento de tu negocio. Unos textos bien escritos ordenan el discurso, transmiten seguridad y permiten que el lector entienda rápidamente cómo puedes ayudarle. Si quieres una web más clara, útil y orientada a resultados, cuidar la redacción es una inversión imprescindible.
